El valor del aire comprimido en la industria.

El valor del aire comprimido en la industria.

Aproximadamente el 90% de la industria utiliza aire comprimido ya sea para un proceso
productivo o la prestación de servicios de mantenimiento de equipos. En la producción de
alimentos y bebidas, la fabricación de calzados, vehículos, el desarrollo de productos
farmacéuticos, en los procesos de las industrias textiles, ferroviaria y cientos de otros
procesos, el aire comprimidos juega un papel fundamental. El secreto en cuestión es poder
sacarle el mayor provecho.

El consumo, una variable fundamental.
El consumo de energía representa alrededor del 70 por ciento del costo total de una
instalación de aire comprimido. Al comparar los costos de reposición de un compresor de aire
por un equipo nuevo es crucial considerar que el consumo será solo una parte de los costos
totales. Tal es así que éste es el factor más importante en esta ecuación, por lo tanto, se
recomienda controlar el régimen de funcionamiento del equipo para que opere con la mayor
eficiencia posible y utilizar la tecnología de velocidad variable cuando realmente sea necesario.

Eficiencia recuperando el calor.
Plantear un proceso eficiente en este circuito productivo es menester ya que cada kW de aire
comprimido es entre siete y ocho veces más caro que un kilovatio de electricidad.
El círculo virtuoso nace con un sistema de recuperación de calor que permita suministrar calor
a otros procesos, así se aprovecha eso que antes era una pérdida, en algo útil como abastecer
de agua caliente a la red.

Presión más alta no es más eficiente.
Una presión más alta en el sistema supone un mejor funcionamiento, sin embargo en términos
de eficiencia no es recomendable ya que un exceso de presión desperdicia energía y aire,
además, puede dañar los productos y la maquinaria. Cada 1 bar (o 14.5 psi) de caída en la
presión se reduce el consumo de energía en aproximadamente un 7%. Además mediante baja
presión se redicen las tasas de fuga.

Mantenimiento y buenas prácticas de uso.
Los sistemas más viejos siempre están más propensos a fugas, por eso es primordial establecer
políticas de monitoreo constante, tanto para la detección de fugas, como otro tipo de riesgos
como así también un buen plan de mantenimiento. Esto evita pérdida de aire y problemas de
mal funcionamiento lo que genera mayores costos por mayor consumo energético y/o paradas
de los procesos productivos.
Otra práctica que permite extender la vida útil de los equipos es utilizar los mismos sólo
cuando se produce, un error habitual es dejarlo prendido cuando no se está produciendo, de
esta forma se genera desperdicio y desgaste en la máquina sin estar produciendo.

El aire comprimido tiene gran valor en muchos procesos pero sin un buen asesoramiento la
inversión puede resultar altamente costosa. Pongase en contacto con un comercial de Aercom
para que lo asesore.